Seguía el correr del tiempo y vagamente recordaba aquellas noches en la cenaduría pero sobre todo extrañaba las melodías románticas que lo acompañaron en su infancia, y ahora las buscaba para expresar su sentir, y fue cuando aquellas canciones de amor y desamor lo hicieron participe como el actor principal de esas interpretaciones, lloraba en su interior y experimentaba el sentimiento de aquel compositor que expresaba de aquella manera tan armoniosa aquella experiencia en su vida.
Fue así que la música se hizo parte fundamental en su vida, en esa búsqueda de la personalidad bohemia, de tal manera que su madre se daba cuenta cual era su estado de ánimo mediante el tipo de melodías que el escuchaba, hasta que se enamoró. Y sabemos que a esa edad el amor pega muy fuerte a tal grado de tener ideas descabelladas y alucinar una vida adulta con el ser amado. Pero eso no era lo único que manifestaba Patricio, también iniciaba su sentir en la popularidad por ser un adolescente destacado en el deporte y la música, todo eso le ayudaba a sentirse mas que feliz, siempre con una sonrisa fácil de arrancar y un sentido de ayuda al semejante. Pero había algo que no entendía y le frustraba, la injusticia, de la que fue víctima por algún regaño no merecido, de igual manera algo que le molestaba y le costaba mucho trabajo entender era la diferencia entre los compañeros adinerados que sin tener ninguna virtud desde su punto de vista eran los más cotizados o populares por ser hijos de quien eran.
En esa etapa de su vida no le importaba mucho, él en su mundo vivía pleno y satisfecho con lo mucho o lo poco que tenía. Ya se encontraba en su segundo año de secundaria y tuvo su primera novia, una niña de su edad a la que le costo un poco de trabajo hacerle el manifiesto de su sentimiento, a lo que ella le respondió deja lo pienso y mañana te digo, ese mañana si llego y en vista de la respuesta favorable percibía que el mundo era bello, hermoso, esplendoroso, eso lo motivo a dedicar mas empeño en sus clases de piano, soñando con el día de poder llevarle serenata a su primer amor correspondido. Poco duro esa relación amorosa, ya que el tuvo la mala fortuna de sentir lo que era el engaño, el dolor, el odio, la tristeza, y sin saber que hacer al ver que todas las ilusiones, los sueños y sus planes se desvanecían como el agua que se nos escapa de las manos. Mientras tanto en las aulas donde asistía a clases y no había mucho de interés en ellas, a excepción de la clase de deportes y la de artística, el día era intrascendente para él, el receso era bien aprovechado para convivir con sus compañeros y ver como nunca faltaba el abusador y el abusado para compartir el alimento.
La vida parecía ir deprisa, y el experimentaba cambios en su cuerpo, algunos penosos y otros no, pero nunca dejo de soñar y de creer en sus sueños. Continuaba estudiando música y entrenando para seguir siendo parte del selectivo deportivo, ese era su máximo, como cualquier adolescente que disfruta lo que hace, que vive sin ninguna preocupación, únicamente la de esperar el timbre de salida para tener la tarde libre y hacer lo que mas le gusta, claro sin descuidar sus obligaciones y dejando atrás los sinsabores de las experiencias vividas próximas pasadas. En su último año escolar en secundaria represento a su escuela en lo deportivo y en lo artístico, en ambos obtuvo primeros lugares, exceptuando lo académico, eso era segundo termino, vivía la vida de verdad, experimentando triunfos y derrotas que sin saber lo prepararían para enfrentar su vida adulta donde se gana o se pierde, y se disfruta la victoria, así como se sufre la derrota mas amargamente. Se encontró con el amor y este fue bien correspondido hasta el hecho de que el sentía una formalidad y un respeto jamás experimentado y menos a esa edad. Así concluyo la educación secundaria enamorado, triunfador y sobre todo con ese dejo de satisfacción.
En aquel verano comenzó a trabajar e inicio otro aprendizaje fundamental para la vida, que es el tener un trabajo digno y honesto para valorar y hacernos acreedores a los bienes materiales, lo que su madre le decía constantemente. En aquel taller donde trabajaba para él eran fascinantes todas aquellas manualidades que ahí se fabricaban y se asombraba como transformaban las figuras amorfas en obras de arte, y más aún como cada color le daba vida. Pero él era un gran observador, y buenísimo para los mandados, quehaceres de limpieza y acomodo de la mercancía, las artes manuales no era su fuerte. A la par de sus vacaciones veraniegas se inscribió en un curso de primeros auxilios en la Cruz Roja sin descuidar la música y el deporte, donde aprobó satisfactoriamente dicha enseñanza y se hizo miembro de esa honrosa institución, en el Comité de Juventud donde niños y jóvenes realizaban labores en beneficio de su comunidad. Pudo sentir aquella satisfacción de sentirse útil y ayudar a sus semejantes, siempre voluntarioso por participar y aprender, con el tiempo se desempeño como directivo teniendo responsabilidades en algunas de las actividades a realizar por dicho comité, donde empezó a sentirse importante creyendo que eso es lo único. En esa institución hizo amigos que marcaron y marcarían parte de su vida, conservando a algunos de ellos en lo que fue su vida adulta. Lo que compete a la vida y sus diferentes facetas, de que en algunas eres el pianista y en otras eres el que afina el piano. El siempre lucho por ser protagonista en todo, pero decía su abuela mijito siempre hay uno que es mejor que tú él lo dudaba y cierta soberbia le empezaba a rondar y apresarlo con ese veneno de omnipotencia. Aunque nunca supo como, pero experimentaba un sentimiento de menosprecio ante los demás, muchas ocasiones empezaba a ser introvertido e inseguro, fue víctima de su cambio biológico.
En su casa cuando practicaba las enseñanzas musicales adquiridas y alguien le solicitaba alguna pieza musical, no le gustaba que le dijeran que hacer ni cual tocar, iniciaban sus estragos la rebeldía adolescente, y no se diga cuando llegaba alguna visita esporádica a su hogar y le solicitaba su madre que tocara algo, él percibía un sentimiento como de ser la mascota adiestrada digna de admirar porque brinco, realizo una pirueta o cruzo los obstáculos sin error alguno. Esa etapa de la vida rebelde de un adolescente es como una punzada que no cesa y que nadie comprende, ni el involucrado en cuestión. Pero que les cuento de esto, si ya pasamos por ahí por lo menos algún recuerdo se les vino a la mente, y una sonrisa en sus labios tal vez se dibuja.
Por algunos caprichos del destino, ingreso en una preparatoria no pública, donde los rezos matutinos eran el pan nuestro de cada día. El conoció a algunos seminaristas y empezó a sentirse atraído a esa vida clerical y fue seminarista durante 16 meses, en ese lapso de tiempo se alejo por completo lo que fue su gran pasión, la música, la Cruz Roja y su novia. Intento adquirir nuevos conocimientos acerca de la vida religiosa, pero celosamente sus ideales no lo dejarían que durara mucho tiempo en el seminario, a tal grado que decidió alejarse y volvió a las canchas deportivas y a la Cruz Roja, la música la dejo de lado como practicante ejecutor, lo único que perduro fue la fidelidad de continuar escuchándola y siendo su compañera en sus tiempos de ocio. Reincorporándose a lo que era su vida cotidiana todo fue de maravilla, menos las relaciones de noviazgo, se hizo tímido e inseguro, fue rechazado por ellas en dos ocasiones y eso no fue mucho de ayuda para salir de ese hoyo existencial. Tenia muy presente en su memoria la frase eres medio impetuoso lo que lo hacía sentirse apenado e incomodo, eso fue motivo suficiente para dejar de lado el acercamiento hacia las damas por un orgullo sin fundamento, y todo lo sucedido fue gracias a un mal entendido por algunas lenguas viperinas. A su vez deseaba en medida de lo posible tener novia para sentir su cariño, su amor, su compañía y ser como sus demas compañeros que a esa edad compartían las anécdotas de su gran experiencia en lo que concierne al noviazgo donde en su momento no ponía en tela de juicio todo lo que escuchaba de ellos. Aquí cabe la frase de que la vida no es como la alfalfa que retoña cada mes, y las mujeres no son desechables, ni para cubrir una necesidad visceral o medalla para presumirla.
Durante el bachillerato tuvo la gran vivencia de la amistad y grandes enseñanzas sobre todo con dos profesores uno de Química y otro de Matemáticas, el primero estricto y muy religioso el segundo estricto, sarcástico y rebelde, en pocas palabras de izquierda y derecha, ambos muy inteligentes y capaces de sembrar la duda para los temas fuera de clase que eran mas interesantes como lo es la vida cotidiana y aprender dar a soluciones a problemas reales. Dicha enseñanza la concluyo a tiros y tirones, no siendo brillante ni tampoco pasando de panzazo. Por esos días, caminando por la calle Eduardo González escucho, adiós mijo regreso la mirada y era su abuelo paterno, tenia 11 años sin verlo, sin saber nada de su vida. Su abuelo repreguntaba que como estaba, que había hecho, cuantos años tenía, nada intrascendente a lo que el gustoso respondía. Cuando llego el momento de que el entrevistado se volvió entrevistador le pregunto con tono de reclamo, porque nunca supe nada de ti y de mi papá, esa pregunta estremeció a aquel hombre pintaba mas canas que pelo negro, con la barba de igual manera, no supo que decir, balbuceó y le dijo así es la vida, con muchas preguntas y pocas respuestas, mientras el lo abrazaba, pero no le decía más. Caminaron y llegaron al jardín principal, se sentaron y el abuelo le explico lo sucedido, mientras el anciano continuaba con su conversación el no dejaba de sentir tristeza, al saber el desenlace trágico de su padre, que ni su abuelo sabía a ciencia cierta. Todo pintaba a ser una historia de esas, de desaparecidos con un toque de misterio. Él, que en algunos momentos pensaba porque su padre lo había abandonado, reclamándole en sus adentros, sintiendo impotencia por no saber nada, soñando recurrentemente el encuentro de ambos, con una vida completa referida al núcleo familiar, el pensaba que se sentirá tener un padre. En algún momento le cuestionaron que donde estaba su papá, el respondió no lo se, así mismo le cuestionaron ¿lo extrañas? A lo que respondió no lo se, como nunca lo he tenido, eso decía para no propiciar mas interrogantes, en el fondo sabia que le hacía falta, mucha falta porque de niño lo tuvo, y de un día para otro desapareció y ese día comprobó que nadie supo nada de él. Después del trago amargo en algún otro momento de reflexión ese mismo día por la noche, de esos momentos que propician la soledad cavilaba en la vida y esas situaciones del ser, como y para que ser. Tenia que tomar una decisión acerca de su futuro, como todo hombre que se encuentra en una interrogativa de que estudiar o que hacer, quería encontrar con certeza la respuesta para no sucumbir en el mundo la indecisión. Se puso de pie, camino y confiando en una corazonada tomo la decisión, una de las más importantes en lo que llevaba poblando este mundo. Pero para esto tenía que abandonar su ciudad y viajar a la capital persiguiendo su sueño que aquella tarde tuvo, en una especie de visión o corazonada. Empaco su ropa, sus pocos libros, el computador, una grabadora y muchos sueños por realizar.
Ya estaba en la capital, con sus pertenencias y muchos sueños que perseguir, en un mundo ajetreado, donde las personas se mueven deprisa, sin importar como vistes o como luces, como un desfile de hormigas que cuando uno lo observa no le encuentra sentido todas caminan sin un rumbo estricto pero saben hacía donde van y que realizaran. En ese momento se enfrento a un monstruo gigante, una metrópoli donde la vida era más cara y muy acelerada. De manera rápida consiguió donde vivir y como salir adelante, analizaba su presupuesto y concluyo que sus ahorros no le ayudarían mas que solo algunas semanas. Busco y encontró un empleo que bien o mal le daba el tiempo para cumplir con la escuela y obtener dinero para seguir en la lucha, esa lucha a la que algunas personas se muestran valientes y persistentes para llegar hasta el final, con el único objetivo de cumplir su sueño. Cuando tomo la decisión de salir de su ciudad su madre hizo hasta lo imposible para que no se fuera, jamás con un chantaje, ella mostró todas las posibilidades que existían en aquella ciudad, pero no hubo poder humano, ni fuerza tal para que declinara en su aventura que el tenia en mente, con la incógnita de no saber a quien conocería, ni de quien se enamoraría, ni que ni como le iba a hacer en la capital. Así fue los primeros meses muy difíciles, siendo suficiente su ideal para no declinar. Lo que nunca sospecho que experimentaría se le presento de golpe, se sentía solo, y llegaban a su recuerdo aquellas tardes eternas de niño que jugaba o paseaba en su bicicleta, intentaba memorizar el nombre de todos sus amigos, en las noches antes de dormir realizaba una línea de tiempo con imágenes mentales que le arrebataban suspiros, nostalgia y soledad. Las añoranzas del capricho de su corazón que era esa ciudad chica que no tenia mayor festividad que sus fiestas, donde se paralizaba durante una semana todo centro laboral y no se habla de otra cosa más que de los bailes y de los artistas que se presentarían en los mismos. Ni mayor futuro que haber heredado el negocio familiar o tener familia en las pocas dependencias gubernamentales para asegurar su futuro económico y laboral. Por lo demás su vida si hizo rutinaria, el deporte lo cambio por caminatas para ahorrar uno o dos parajes por día, cuidaba su salud, comía muy económicamente pero nutritivo, en la escuela no tenia para comprar los libros, por eso procuraba estudiar o por lo menos hacer amistad con quien si los tuviera para no batallar de más, en lo que compete al trabajo se dio cuenta de que le pagaban muy poco y busco otro, mas relacionado a su carrera profesional. Al momento que incremento sus ingresos decidió ir a su casa materna y saber como estaban, ya que esos aparatos telefónicos hacían muy frías las conversaciones con su madre y sus amigos.
Ese día mientras viajaba en el transporte de servicio colectivo, observaba una pareja de novios con cierto recelo, derramaban miel y ternura, se besaban y reían a la par de manifestarse muestras de afecto. Pensaba estos que derraman miel y yo que ni a piloncillo llego, empezaba a sentir la necesidad de afecto, de sentir el amor que en algún momento de su adolescencia vivió y quisiera revivirlo. Ya estando en su ciudad camino rumbo a su casa lo saludaban algunos de sus conocidos, uno lo quiso llevar en su coche y el agradeció pero prefirió caminar, mientras llegaba a su hogar se manifestaba una alegría interna por ver a su madre y a sus amigos, a los que tenia ganas de ver y platicarles los pormenores de su andar por la capital. De andar para arriba y para abajo, de la escuela al trabajo y del trabajo a la casa, bueno a donde habitaba nocturnamente ese espacio físico, en una palabra expresarles su sentir no para que lo hicieran mártir ni mucho menos, él no lo veía así, lo veía como una prueba de la vida de cómo aplicar su sentido común para seguir su adelante, dijera el poema nunca persiguió la gloria, eso pensaba y a la vez se mentía, si quería el reconocimiento de ellos, mas sin embargo nunca lo hizo extensivo, pero si muy insistente. Soñaba con ser alguien importante, un hombre respetable de esos que la gente admira por sus ganas de ser mejor cada día y que lo logra, era victima de su idealismo revolucionario, de una rectitud inflexible lo cual adquirió de niño, le costaba mucho trabajo entender que la vida no siempre da lo que uno pide, o no en el momento que lo quiere.
Lo que si era verdad que el nunca se rendía, seguía en la búsqueda de ser el orgullo de su madre y de sus amigos, sin pensar que para una madre con todo ese amor que le tiene a su hijo se cual sea, tiene todo a su favor y no necesita demostrar nada. Porque ella sabe lo que su hijo goza o sufre en la vida, ese sexto sentido que se manifiesta de manera muy natural en ellas.En esa visita se dedico a visitar los lugares que mas nostalgia le manifestaba cuando estaba en la capital, lejos de su infancia y así ese fin de semana concluyo y regreso a su realidad, cargo algunas fotos y un buen sabor de boca al haber visitado lo que en algunos momentos extrañaba. Ya iba en tercer semestre de su carrera profesional, las materias eran más complicadas que al principio, le requerían mayor dedicación para sus tareas, y en su trabajo iniciaba un recorte de personal porque azotaba la empresa era victima de la crisis monetaria. Sintió tambalearse y estar desarmado por completo, inconcientemente iba a trabajar y al llegar esperar la mala noticia de que sería despedido, dicha noticia nunca llegó. La escuela y el trabajo seguían su curso habitual, en algunas ocasiones asistió a fiestas donde la música, la cerveza y el tabaco era lo que predominaba, esperando algún encuentro casual con alguna mujer, era lo que alimentaba la esperanza de sentirse querido por lo menos momentáneamente, para su fortuna nunca sucedió, el se sentía menos y con mala suerte para el ligue, porque si era aventado y buen bailador, simplemente que a la hora de dar el siguiente paso se cuatropeaba, como ejemplo el se decía si hoy me propongo a comprar enanos, me crecen.
Seguía con la intención de tener una novia, más que nada por orgullo propio esa necesidad de afecto y de cariño lo atormentaba cada vez que veía una pareja de novios besándose, ir tomados de la mano por la calle y esto lo hundía en una depresión sin cura aparente, el se decía que no era el galán que el cine esperaba pero tampoco era tan poco agraciado para que nadie volteara a verlo. Esto empezó a cambiar hasta que por rumores de unas compañeras de trabajo que le llegaron que le gustaba a una muchacha, a lo que el ni tardo ni perezoso investigo quien era la mujer que tenia cierto interés en él, propicio un saludo y de ahí se agarro para llevar a cabo su plan de conquista, funciono y tuvo su novia, si una novia de mano sudada como el la quería y que de ahí no paso, su primera cita fue en un café, el a no estar acostumbrado al café esa noche no durmió, no supo si por la bebida o por la emoción de esa añoranza. El idilio amoroso duro 3 meses y por temor de él a ser rechazado jamás se besaron, siempre se decía de hoy no pasa, pero a la hora de se le hacía bolas el engrudo y nunca se logro el ósculo. Después de esa mala experiencia la canciones de Farolito, Piensa en mí, Solamente una vez y algunas más de Agustín Lara fueron las encargadas de tenerlo en ese hoyo existencial, venia a su mente la idea de no saber que las canciones de desamor era lo peor que podía hacer pero ese dolor le sabia, se sentía identificado con la letra, pero lo que si es un hecho es de que no es la mejor solución en esos momentos.
